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Asociaciones para
Proteger a los Nidos
Los cóndores y los grandes halcones
algunas veces anidan cerca unos de otros. A pesar que los halcones son más
pequeños que los cóndores, son mejores defensores de sus nidos. En
consecuencia, cuando los halcones alejan agresivamente a otros
depredadores de sus territorios de anidación, también alejan a los
depredadores de los nidos de los cóndores ubicados en las cercanías y, por
tanto, aumentan las oportunidades de sobrevivencia de los huevos y los
polluelos del cóndor (Snyder & Snyder, 2000).
En California, el cuervo holártico o
cacalote (Corvus corax) es el principal depredador de los huevos
del cóndor, mientras que el águila real es la principal depredadora de los
polluelos de esa ave (Snyder y Snyder, 2000). Se monitoreó un territorio
de anidación del Cóndor Californiano durante varios años y, durante un año,
se constató que por lo menos cinco pares de halcones cafés construyeron
nidos "en un radio de 2,4 Km. del centro del territorio", alejando a la
mayoría de los cuervos y águilas reales que lo invadieron (Snyder &
Snyder, 2000). No es de sorprender que el huevo y el polluelo del cóndor
hayan sobrevivido en este territorio durante la temporada de anidación.
Sin embargo, dos años después los halcones cafés anidaron más lejos del
nido del cóndor y, en consecuencia, no proporcionaron una defensa para los
nidos de los cóndores. Durante esta estación, los cacalotes invadieron el
territorio y construyeron nidos cerca de los de los cóndores. No es de
sorprender que, estos cacalotes causaran "dos anidamientos fallidos de los
cóndores (Snyder y Snyder, 2000)”.
Obviamente, anidar cerca de los halcones
tiene su precio para los cóndores, ya que los halcones bajan en picada
sobre los cóndores, haciéndoles perder tiempo y energía al esquivar estos
ataques. Sin embargo, el costo vale la pena para los cóndores en caso de
que águilas y cuervos amenacen sus nidos (Snyder y Snyder, 2000). Para
obtener mayor información sobre cómo las aves aumentan su éxito
reproductivo al anidar cerca de los halcones y otras aves de rapiña, lea
nuestro artículo especial “Gavilanes,
Búhos y Halcones que Protegen a Aves que Anidan”.
También se han observado cuatro nidos de
Cóndor Californianos cerca de nidos activos de jicotes o abejorros (Bombus
spp.) y abejas (Apis melifera - Snyder et al., 1986). Se desconoce
si esas abejas protegían o no a los nidos de los cóndores de los
depredadores, pero tal protección ha sido reportada en el caso de muchas
otras especies de aves que anidan con abejas (Haemig, 2001).
Hábitos Alimenticios
Los cóndores se alimentan de mamíferos
muertos de cualquier tamaño que encuentren. Por ejemplo, los Cóndores
Californianos se alimentan de mamíferos pequeños como las ratas canguros (Dypodomys
agilis), ardillas de tierra (Spermophilus spp.), tuzas (Thomomys
bottae) y conejos (Sylvilagus bachmani); mamíferos medianos
como
coyotes (Canis latrans), zorros
grises (Urocyon cinereoargentineus) y
pumas (Puma concolor)¸ y de mamíferos grandes como venados
buras (Odocoileus hemionus), ciervos rojos, osos grises (Ursus
arctos) y ballenas (Koford, 1953; Collins et al., 2000). Los cóndores
también se alimentan en gran medida de carroña del ganado doméstico, ya
que hoy en día es abundante.
En una caverna en el Gran Cañón
utilizada por los Cóndores Californianos para anidar 9.000 a 13.000 años
atrás, se han encontrado huesos de las siguientes especies de presas,
cuyos restos deben haber servido para alimentar a los polluelos de cóndor
en esa época: bisonte (Bison sp.), cebra (Equus sp.), mamut
(Mammuthus sp.), camello (Camelops sp.) y la extinta cabra
montes (Oreamnos harringtoni; Emslie, 1987).
Al igual que los Cóndores Californianos
del Pleistoceno del Gran Cañón, los Cóndores Andinos se alimentan hoy en
día de carroña de camélidos, incluyendo al guanaco (Lama guanicoe)
(Sarno et al., 2000), la
vicuña (Vicugna vicugna) y los
descendientes domesticados de la llama (Lama glama) y la alpaca (Vicugna
pacos). También se alimentan de una amplia variedad de otros mamíferos
muertos (Houston, 1994)
Explotación de Recursos
Marinos
Los alimentos de los cóndores no se
limitan a animales terrestres. En las regiones costeras, se alimentan
mucho de animales marinos. La carroña marina es especialmente importante
para los cóndores que viven en regiones áridas, ya que en esas áreas los
mamíferos que pastan son menos abundantes y el mar generalmente produce
más alimentos para los cóndores que la tierra.
Por ejemplo, a lo largo de las áridas
costas del Perú y del Chile, los Cóndores Andinos se alimentan mucho de
carroña marina arrastrada a la orilla por las olas. Los alimentos
registrados en su dieta incluyen los cuerpos muertos de ballenas y
delfines, leones marinos (Otaria byronia), lobos marinos
sudamericanos (Arctocephalus australis), potoyuncos peruanos (Pelecanoides
garnotii), pingüinos de Humboldt (Spheniscus humboldti),
tortugas marinas verdes (Chelonia mydas), peces y algas pardas
(Murphy, 1936; Housse, 1945; Wallace y Temple, 1987a).
Durante los años de El Niño, cuando se
registra una alta mortandad de vertebrados marinos, los cóndores
generalmente se beneficiaban de un mayor suministro de alimentos cuando
las corrientes marinas depositaban cuerpos de animales muertos en las
playas que sobrevolaban (Murphy, 1936). Sin embargo, si las corrientes
marinas arrastraran los animales muertos en playas de áreas urbanas
densamente pobladas a las que los cóndores temen visitar, ellos no podrían
alimentarse de este alimento (Wallace y Temple, 1988).
Los Cóndores Californianos también se
alimentan de animales marinos muertos. Por ejemplo, durante el siglo XIX
cuando las ballenas eran más comunes de lo que son actualmente, Gambel
(1846) registró que "era común" observar Cóndores Californianos
alimentándose de los cuerpos muertos de ballenas varados en las playas de
California. Cerca de Monterey, Taylor (1859b) también observó cóndores
“alimentándose de carroña de una ballena en la orilla".
Más al norte, a lo largo de la costa de
Oregon, durante el invierno de 1805-1806, Meriwether Lewis y William Clark
observaron Cóndores Californianos alimentándose de los restos de una
ballena y de peces que fueron “lanzados por las olas al litoral costero”.
Durante los meses de invierno en los que renombrados exploradores
permanecieron cerca del estuario del Río Columbia, estos encontraron al
cóndor “con más abundancia en lugares bajo el nivel del mar (Lewis & Clark
[1804-1806], 1990)”.
Incluso a finales del siglo XX, cuando
el Cóndor Californiano estaba casi extinto de la naturaleza, se
encontraron con frecuencia fragmentos de moluscos marinos, incluyendo a la
almeja pismo (Tivela stultorum)
Chione californiensis y Polinices sp. en nidos cóndores en
cavernas al sur de California (Collins et al., 2000), lo que sugiere que
los padres alimentaban a sus polluelos en la zona de entremares.
Los cóndores que viven en costas áridas
también vuelan a islas del litoral para atacar a los huevos y polluelos de
aves marinas en colonias. Por ejemplo, cuando Murphy (1925) visitó la Isla
Asia en la costa central del Perú, observó Cóndores Andinos, Gallinazos
Cabecirrojos y Gaviotas alimentándose de huevos de una gran colonia del
cormorán guanay (Phalacrocorax bougainvilli), que contenían
“numerosos huevos y polluelos”. De acuerdo con Murphy, los cóndores,
gallinazos y gaviotas eran “más abundantes y rapaces” que en cualquier
otro lugar que había visitado. Un cóndor estaba parado en el medio de la
colonia de cormoranes guanay, “rodeado de un círculo de nidos abandonados
y saqueados”. Cuando se cazó y atrapó por los pies a ese cóndor, “las
claras y la mayoría de las yemas intactas de una docena de huevos frescos
salían de su garganta". Debido a que prácticamente no se observaron
fragmentos de las cáscaras de esta comida, Murphy sugirió que “los
cóndores deben absorber el contenido de los huevos con sus lenguas en
forma de canaleta”.
Durante su visita a la Isla de Asia,
Murphy observó un mínimo de 18 cóndores “volando lentamente de un lado a
otro” sobre la colonia de cormoranes guanay y, antes del medio día,
observó que todos volaban a tierra. también añadió que en Santa Rosita,
una isla cercana, un informante confiable observó 36 cóndores descendiendo
juntos sobre una colonia de cormoranes guanays. En San Gallan, otra isla
de la costa de Perú, Murphy (1925) constató que los Cóndores Andinos
caminaban alrededor de las madrigueras de los potoyuncos peruanos y
atrapaban a las aves que salían a comer. Así, el Cóndor Andino no es sólo
un carroñero de estas islas, sino también un ave de rapiña, que se
alimenta de aves marinas adultas y de huevos, así como de carroña (Murphy,
1925). Afortunadamente para las aves marinas que están anidando, si un
cóndor se come sus huevos y polluelos, estas pueden poner otros huevos
para reemplazar a los perdidos.
Al parecer el Cóndor Californiano
también se alimentaba en las islas del litoral. Por ejemplo, durante el
siglo XX, una pobladora de Oxnard, California, una gran amiga de la
Profesora Barbara B. DeWolfe (Universidad de California, Santa Bárbara),
le contó a DeWolfe que generalmente observaba Cóndores Californianos
volando en dirección a las Islas del Canal de la Mancha, presumiblemente
para atacar a los nidos de aves marinas y alimentarse de la carroña de
vertebrados marinos o de animales domésticos criados en el lugar (Barbara
B. DeWolfe, comentario personal a la autora en los años 80). En estas
islas también se encontraron fósiles de Cóndores Californianos, lo que
sugiere que estos exploraban recursos marinos en dicho lugar hace miles de
años (Orr, 1968; Guthrie, 1992, 1993).
Interacciones con otras
Aves Carroñeras
Cuando los cóndores descienden para
alimentarse de carroña, generalmente encuentran otras especies de
carroñeros alimentándose. Algunas veces los cóndores se juntan
pacíficamente a estos otros animales para alimentarse, pero otras veces
deben luchar para apartarlos o esperan a que hayan terminado de comer y se
hayan ido. Afortunadamente para los cóndores, sus cuerpos más grandes los
ayudan a vencer los encuentros con otros gallinazos.
En Perú, por ejemplo, Wallace y Temple
(1987a) estudiaron las interacciones de los Cóndores Andinos con otras
especies de gallinazos cerca de los cuerpos de animales muertos y
constataron que las especies más grandes dominaban a las más pequeñas.
Debido a que los cóndores eran de mayor tamaño, ocupaban el puesto más
alto en la jerarquía de dominio y los otros gallinazos se sometían a ellos.
Los Gallinazos Cabecirrojos generalmente llegaban primero al lugar donde
estaba la carroña, los Gallinazos Cabecinegra segundos y los cóndores
terceros. Aún así, cuando los cóndores llegaban, las otras especies de
gallinazos generalmente se rendían ante ellos. Los cóndores vencieron el
100% de las interacciones agresivas con los Gallinazos Cabecirrojos, 94%
con los Gallinazos Cabecinegra y 100% con los Gallinazos Reales (Sarcoramphus
papa). En ningún momento el Gallinazo Real (la segunda especie en
tamaño) inició una confrontación con un cóndor.
En América del Norte, el gallinazo
cabecirrojo también llega antes a los cuerpos de animales muertos,
generalmente llega primero debido a su bien desarrollado sentido del
olfato. Sin embargo, en algunas regiones los cacalotes son más abundantes
que los Gallinazos cabecirrojos y, por lo tanto, generalmente llegan
primero a la carroña, seguidos de las águilas reales y de los Cóndores
Californianos (Snyder y Snyder 2000). El cóndor, de mayor tamaño, domina
al gallinazo cabecirrojo y al cacalote, haciendo que sucumban durante los
enfrentamientos.
No obstante, las interacciones entre el
Cóndor Californiano y el águila real son más complejas y no siguen
simplemente la jerarquía de dominio basada en el tamaño. Los Cóndores
Californianos pesan aproximadamente el doble de las águilas reales, aún
así normalmente esperan a que estas terminen de comer y que se vayan antes
de aproximarse a la carroña, tal vez porque le temen a sus peligrosas
garras (Snyder y Snyder, 2000). En algunas ocasiones, talvez cuando están
muy hambrientos, los Cóndores Californianos adultos desafían a las águilas
reales y las desplazan de las carroñas, pero nunca se ha visto esto con
cóndores jóvenes (Snyder y Snyder, 2000).
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Fotografia:
Cóndor Andino. Foto de Yuri.
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