Haemig PD  (2008 Gavilanes, Buhos y Halcones que Protegen Aves que Anidan.  ECOLOGIA.INFO 3

Gavilanes, Buhos y Halcones que Protegen Aves que Anidan

Nota: Esta revisión en línea es actualizada y revisada en forma continua, a penas se cuenta  con los resultados de nuevas investigaciones científicas.  Por lo tanto, este artículo presenta información actualizada sobre el tema.

En muchos libros sobre naturaleza, se describe a los gavilanes, buhos y halcones como enemigos de las aves. Esta noción simplista se debe al hecho de que muchas de estas aves rapaces (o aves de rapiña) matan aves para alimentarse. Sin embargo, la realidad nunca es tan sencilla como en los libros. Bajo ciertas circunstancias, los gavilanes, buhos y halcones realmente protegen las aves y aumentan su supervivencia. Por ejemplo, esto sucede cuando ciertas construyen sus nidos cerca a los nidos de gavilanes, buhos y halcones y estas aves rapaces alejan a los depredadores de sus propios nidos, ahuyentando incidentalmente los depredadores de los nidos de otras aves (Haemig 2001). 

En el presente artículo, se citan muchos ejemplos de aves que anidan con gavilanes, buhos y halcones y se revisan varios estudios que muestran cómo estas aves realmente incrementan la supervivencia de sus propios huevos y polluelos cuando anidan en la proximidad de aves rapaces. Al presentar esta información al lector, agrupamos los diferentes estudios según el área geográfica en el que fueron realizados: Japón, Europa, Norteamérica, el Ártico (zonas norte extremas de Europa, Asia y Norteamérica). No pudimos incluir todas las partes geográficas del mundo porque se han conducido estudios detallados sólo en algunas áreas. No obstante, podemos prever que este fenómeno ocurre a nivel mundial y con muchas más especies de aves rapaces y otras aves de lo que actualmente se sabe.

Japón

En Central Honshu, Japón, Uchida (1986) encontró nidos activos de Gorriones Molineros (Passer montanus) a varios metros de distancia de 4 de 11 nidos del Busardo Carigris (Butastur indicus), y cerca de 4 de 6 nidos del Abejero Europeo (Pernis apivorus).  Uchida también estudió 10 nidos del Gavilancito Japonés (Accipiter gularis) y a menudo observó bandadas de Rabilargo (Cyanopica cyana) en la cercanía. También descubrió nidos de Rubilargo a una distancia de 10 metros de 5 de los nidos del Gavilancito. Sin embargo, Uchida no encontró canarios que anidaran en las proximidades o cercanías de los 19 nidos del Azor Común (Accipiter gentilis) que visitó.

En los suburbios de Tokio, Ueta (1994ab, 1998) investigó en forma más detallada la asociación de anidación entre los Rabilargos y los Gavilancitos Japoneses y reunió evidencia convincente de que los Gavilancitos protegen a los Rabilargos. En los habitats donde vivían los Gavilancitos, más del 50% de los nidos de Rubi1argo estaban construidos a una distancia de 20 metros de los nidos de Gavilancitos y más del 75% estaban construidos a 40 metros de éstos. El índice de depredación de los nidos de Rabilargo aumento a medida que se incrementó la distancia de los nidos del Gavilancito. Por ejemplo, sólo 2% de los nidos del Rabilargo ubicados a 20 metros de los nidos del Gavilancito fueron atacados por depredadores, mientras que 50% de los nidos ubicados a 40-60 metros y 75% de aquellos ubicados a 80-100 metros fueron atacados por depredadores. Si los Gavilancitos abandonaban sus nidos, el índice de depredación de los nidos de Rubilargo asociados a éstos se incrementó (Ueta 1994b). Los nidos de Rabilargo construidos a una distancia de 100 metros del nido de un Gavilancito estaban menos protegidos (tenían menos hojas que los cubrieran) que los nidos de Rabilargo construidos a mayor distancia.

Ueta también descubrió algunos cambios de conducta cuando los rabilargos engendraban en asociación con Gavilancitos Japoneses. Los Rabilargos que anidaban cerca de los nidos del gavilancito sincronizaron su propio horario de anidamiento con el del gavilancitos, mientras que los Rabilargos que procreaban lejos de los nidos del gavilancito no lo hicieron (Ueta 2001). Los Rabilargos que anidaban sin gavilancitos, usualmente defendían sus nidos de los depredadores, mientras que aquéllos que anidaban con los gavilancitos, normalmente no lo hacían, y podían alimentar a su crías más veces (Ueta 1999).  Finalmente, los nidos del Rabilargo construidos a 100 metros de un nido de gavilancito eran menos disimulados (tenía menos hojas cubriéndolos) que los nidos del Rabilargo construidos más lejos.  

Europa

En España, Blanco y Tella (1997) estudiaron la anidación de la Chova Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrocorax) en asociación al Cernícalo Primilla (Falco naumanni) y descubrieron que los nidos de Chova construidos dentro de las colonias del Cernícalo tuvieron más del doble de éxito que aquellos construidos fuera de las colonias de cernícalos (la mayoría de nidos de Chova que se encontraban fuera de las colonias de cernícalos fueron atacadas por depredadores). Blanco y Tella también condujeron un experimento en el que colocaron un Buho Real (Bubo bubo) de peluche a 20 metros de distancia de los lugares que albergaban los nidos de cernícalos y chovas a fin de comparar sus reacciones ante un depredador común. Los cernícalos detectaron al depredador en todos los 19 ensayos mientras que los chovas sólo lo hicieron en 2 casos. Incluso en estos dos casos, los chovas demoraron más para detectar el depredador que los cernícalos.

En varios países de Europa, se informa que la Paloma Torcaz (Columba palumbus) anida en asociación al Alcotán Europeo (Falco subbuteo) (Collar 1978, Bijlsma 1984; Bogliani et al. 1992, 1999). En las plantaciones de álamos al norte de Italia, Bogliani et al. (1999) realizaron un experimento en el que colocaron imitaciones de nidos de paloma (con huevos de codorniz) a diferentes distancias de los nidos del alcotán para ver cuáles serían descubiertos por los depredadores. Al cabo de 6 días, se revisó la supervivencia de los huevos de estos nidos falsos. Durante el tiempo en que los alcotanes incubaron sus huevos y cuando sus polluelos tenían menos de 15 días de nacidos, el índice de supervivencia de los huevos en los nidos falsos de paloma era igual en todas las distancias de los nidos de alcotán. No obstante, después de que los polluelos de alcotán tenían 15 días de nacidos, la intensidad de la defensa del nido por parte del alcotán padre aumentó al punto de reducir la depredación sobre la imitación de nidos de la paloma ubicados cerca a los nidos del alcotán. En ese momento, el 20% de los nidos ubicados a menos de 50 metros de distancia de los nidos del alcotán perdieron huevos ante los depredadores, mientras que el 70% de los nidos ubicados a más de 100 metros de los nidos del alcotán perdieron huevos.   En la zona de 50 metros que rodea los nidos del alcotán, la predación en los nidos falsos de paloma disminuyó a medida que se encontraban más cerca a los nidos de alcotán..  

Bogliani y colaboradores también estudiaron la anidación de las Palomas Torcaces en los alrededores de los nidos del Alcotán Europeo. Se encontró hasta 6 nidos activos de palomas cerca de cada nido activo de alcotán. Las palomas que anidaron lejos de los nidos de alcotanes escondían sus nidos en el follaje, mientras que las palomas que anidaron cerca de los nidos del alcotán no escondían sus nidos. Más de dos terceras partes de las palomas pusieron huevos cuando los alcotanes estaban incubando los suyos, aparentemente sincronizando el período de nacimiento de sus propias crías al período en que los alcotanes defendían con más vigor sus nidos.

Aunque estos resultados muestran que los alcotanes redujeron la depredación en los nidos de palomas, su relación no siempre fue positiva para las palomas. Bogliani y colaboradores encontraron restos de depredación debajo de los nidos de alcotanes que estudiaron y descubrieron que las palomas representaban el 15% del total de aves que los alcotanes capturaban y consumían (determinado según el peso total). Estos investigadores llegaron a la conclusión de que las palomas que anidan cerca de los alcotanes eran vulnerables a la depredación por parte de los alcotanes, pero que los beneficios del mayor éxito de anidación excedieron los riesgos debido a que había gran cantidad de otros depredadores en el área.

En Finlandia, el Zarapito Real (Numenius arquata) anida en asociación con el Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus) (Norrdahl et al. 1995). Mientras que el Cernícalo no es suficientemente grande para depredar los zarapitos adultos, lo hace con los polluelos de zarapito (y muchos otros animales pequeños). Entonces, cobra su precio por la protección que brinda a los zarapitos. En un área de estudio de la zona agrícola de Ostrobosnia, Finlandia, Norrdahl et al. (1995) descubrieron que un 5.5% de la alimentación de los cernícalos consistía en polluelos de zarapito recién salidos del cascarón, mientras que otros depredadores de nidos destruían el 9% de los nidos de zarapito. Entonces, estos investigadores llegaron a la conclusión de que los zarapitos obtenían mejores resultados al anidar bajo la protección del cernícalo que cuandolo hacía por cuenta propia. Para seguir estudiando la depredación en los nidos de Zarapitos y la protección que brindan los cernícalos, Norrdahl et al. (1995) construyeron nidos artificiales de zarapitos (con huevos pardos de gallina) y los colocaron en diferentes intervalos a lo largo de trayectos de 1200 metros desde los nidos de cernícalos.   Descubrieron que la depredación de huevos era más alta lejos de los nidos del cernícalo que cerca a éstos. 

El Artico

En las regiones árticas de Norteamérica, Europa y Asia, varias especies de gansos y patos anidan en asociación con el Buho Nival (Nyctea scandiaca), el Busardo Calzado (Buteo lagopus), el Halcón Peregrino (Falco peregrinus), el Halcón Gerifalte (Falco rusticolus) y el Esmerejón (Falco columbarius). El Buho Nival y el Busardo Calzado se alimentan principalmente de ratones noruegos (Lemmus y Dicrostonyx). Por esta razón, generalmente no se reproducen ni anidan con éxito cuando las poblaciones de este tipo de ratones son bajas. Cuando esto ocurre, las aves que anidan bajo su protección deben buscar otros protectores o sus huevos y polluelos sufren una depredación mucho mayor (Summers et al. 1994; Tremblay et al. 1997). Afortunadamente, el Halcón Peregrino, el Halcón Gerifalte y el Esmerejón por lo general anidan todos los años y pueden brindar una fuente más confiable de protección que los Buhos Nivales y los Busardos Calzados. Sin embargo, estos halcones no abundan tanto como antes (debido a las actividades de los seres humanos), y han desaparecido en muchas áreas.

Entre las aves que anidan junto con el Buho Nival se incluye el Ansar Nival (Chen caerulescens), el Barnacla Carinegra (Branta bernicla), Barnacla Cuelliroja (Branta ruficollis), el Eider Común (Somateria mollissima) y el Eider Real (Somateria spectabilis) (Syroechkovskiy 1977; Syroechkovskiy et al. 1991 ; Litvin 1985; Dorogoi 1990; Summers et al. 1994, Menyushina 2000; Ebbinge & Spaans 2002; Quinn et al. 2003). Parmelee (1972, 1992) informa que en Canadá, varias razas del Ansar Nival anidan en "la proximidad inmediata de los Buhos Nivales que anidan, aun cuando los gansos disponen de áreas de anidación ilimitadas [en cualquier lugar] y los buhos usualmente comienzan a anidar antes de su llegada."  Investigaciones subsecuentes han demostrado que los ansares nivales tienen mayor éxito anidando cuando procrean a varios cientos de metros del búho nival que cuando no lo hacen (Lepage et al. 1996; Tremblay et al. 1997;  Bêty et al. 2001).  Se informa que los Buhos Nivales "atacan casi todo lo que consideran una amenaza para sus huevos o polluelos hasta una distancia de un kilómetro de su nido (Parmalee 1992)". Los ejemplos ilustran este punto. Tremblay et al. (1997) observaron un Buho Nival que atacaba un Lobo Ártico (Canis lupus) que se encontraba a 750 metros de su nido y que logró alejarlo. Summers et al. (1994) descubrieron que los Buhos Nivales excluían típicamente a los Zorros Azules (Alopex lagopus) en un radio de 200 a 300 metros de sus nidos y hasta a 500 metros durante los años de gran abundancia de ratones noruegos.   

Bêty et al. (2001) condujeron un experimento de campo para probar la idea de que los Búhos Nivales reducen el riesgo de depredación de los Ansares Nivales que anidan cerca de ellos.  Ellos colocaron nidos y huevos artificiales del Ansar Nival a varias distancias (menos de 550 m) de los nidos de los Búhos Nivales, y también en áreas de control sin Búhos Nivales. Después de 17 días, 38% de los nidos había sido depredado en la zona de anidamiento del Búho Nival, mientras que 100% de los nidos había sido depredado en las áreas de control sin nidos de Búhos Nivales.  La cifra de 100% en la zona de control se obtuvo después de sólo 6 días.

En la Isla Vaygach, Rusia Artica, se informa que la Barnacla Cariblanca (Branta leucopsis) anida en asociación con el Busardo Calzado (Syroechkovskiy et al. 1991). Durante 1986 y 1987, época en que los Busardos Calzados no tuvieron polluelos en ese lugar porque la población de ratones noruegos fue escasa, menos del 5% de los nidos de Barnacla Cariblanca prosperaron (la mayoría de nidos de gansos que no prosperaron fueron víctimas de los Zorros Azules). Sin embargo, en 1988, año en que la abundancia de ratones noruegos fue promedio y los Busardos Calzados anidaron, el 77% de los nidos de la Barnacla Cariblanca prosperó. Este último año, los investigadores descubrieron 10 diferentes colonias de Barnacla Cariblanca, cada una de las cuales incluía hasta 20 nidos. Todos estaban ubicados cerca a los Busardos Calzados (Syroechkovskiy et al. 1991).   Otras aves que se sabe anidan junto con el Busardo Calzado son la Barnacla Cuelliroja, el Ansar Careto (Anser albifrons) y el Ansar Nival (Kretchmar 1965; Dement'ev & Gladkov 1967; Parmelee 1972).

En el Artico, no se han estudiado las asociaciones de anidación protectoras de aves con halcones con la frecuencia que se ha hecho con los buhos y gavilanes. No obstante, se dispone de evidencia suficiente para sugerir que algunas aves dependen de éstas para su protección. Por ejemplo, en Rusia Artica, se informa que la Barnacla Cuelliroja construye sus nidos en colonias a una distancia de 100 metros de los nidos del halcón peregrino (Kretchmar 1965; Dement'ev y Gladkov 1967; Prop y Quinn 2003), y se dice que el ansar careto algunas veces construye sus nidos cerca a los nidos de los Esmerejones y otros halcones (Dement'ev & Gladkov 1967).  Quinn y Kokorev (2002) reportan que los nidos de la Barnacla Cuelliroja ubicados a menos de 20 metros del refugio de un halcón peregrino nunca fueron depredados, y la probabilidad de que el nido de una Barnacla sea depredado por otros animales se incrementa a medida que aumenta la lejanía de un refugio de este tipo.  En Suecia, Wiklund (1982) encontró que los Zorzales Reales (Turdus pilaris) que anidaban cerca de Esmerejones perdieron menos nidos en manos de los depredadores y, por consiguiente, produjeron en promedio más pichones por nido que los Zorzales Reales que anidaron sin Esmerejones. Esta asociación también fue beneficiosa para los Esmerejones, ya que estos halcones lograron emplumar en promedio un polluelo más por pareja de Esmerejones cuando anidaban cerca de los Zorzales Reales, que cuando anidaban lejos de estos (Wiklund 1979, referirse también a Slagsvold 1980ab).

Discusión y Conclusiones

En base a los diferentes ejemplos antes citados, hemos observado que varias aves anidan junto con gavilanes, buhos y halcones y que al hacerlo a menudo incrementan la supervivencia de sus propios nidos y polluelos. De hecho, el simple hecho de que una ave se encuentre anidando cerca de un ave de rapiña no prueba de por sí que el ave de rapiña proteja al ave y a su nido.  Por ejemplo, si es difícil encontrar un sitio de anidamiento especial y éste es elegido tanto por un ave de rapiña como por otro pájaro, el pájaro podría anidar cerca del ave de rapiña porque no tenía opción de hacerlo en otra parte (Donazar et al. 1996; Quinn et al. 2003).  Asimismo, si tanto el ave de rapiña como la otra ave optaron por anidar en un área de poco riesgo de depredación que es adyacente a un área de alto riesgo de depredación, más nidos ubicados cerca al ave de rapiña sobrevivirán aun cuando el ave de rapiña no protega el nido de la otra ave (Bogliani et al. 1999). A fin de demostrar que un gavilán, buho o halcón realmente protege el nido de otra ave, deben realizarse estudios de campo minuciosos en los que se compare el éxito de anidación de las aves que anidan cerca a aves de rapiña con el éxito de anidación de las que anidan lejos de éstas, mientras que los demás factores se mantienen constantes. En muchos de los estudios antes citados, se observa dicha prueba.

Los gavilanes, buhos y halcones brindan por lo menos dos servicios a las aves que anidan junto a ellos. En primer lugar, la naturaleza formidable de estas aves de rapiña y la defensa airada de sus propios nidos alejan a muchos depredadores del área, disminuyendo así la posibilidad de que los depredadores encuentren los nidos de las otras aves. En segundo lugar, debido a que los ojos de las aves de rapiña son más agudos que los de la mayoría de las demás aves, pueden detectar a los predadores con anticipación y, por ende, dar a las aves que anidan junto a éstas más tiempo para prepararse para un posible encuentro con el depredador.

No obstante, anidar cerca a un ave de rapiña puede ser perjudicial ya que con frecuencia aumenta el riesgo de que el ave más débil o sus polluelos sean cazados por el ave de rapiña. En consecuencia, se espera que las aves aniden bajo la protección de aves de rapiña sólo cuando el riesgo estimado de otros depredadores de nidos exceda el del ave de rapiña (Haemig 1997, 1999, 2001).  Por consiguiente, podría esperarse que los pájaros aniden bajo la protección del ave de rapiña principalmente cuando el riesgo estimado de otros depredadores de nidos excede el riesgo de estar cerca del ave de rapiña (Haemig 1997, 1999, 2001). El riesgo de depredación del ave de rapiña puede variar y depender de muchos factores como la disponibilidad de presas alternativas (Larsen 2000; Ebbinge & Spaans 2002), la presencia de coberturas donde el pájaro asociando podría esconderse él y su nido del ave de rapiña (Suhonen et al. 1994; Wheelwright et al. 1997), y diferencias de tamaño del cuerpo de los dos pájaros (Suhonen te al 1994; Norrdahl et al. 1995). El riesgo de depredación de otros depredadores de nidos también puede variar dependiendo de estos y de otros factores tales como la abundancia de otros depredadores (Haemig 1997, 1999).  

Las aves también anidan con otras clases de animales formidables, como es el caso de las hormigas, abejas, abispas, cocodrilos, arañas, págalos, gaviotas y termitas, y reciben protección de éstas como lo hacen de las aves de rapiña. Una revisión global de estos animales protectores de nidos de aves realizada por Haemig (2001) aboga por su uso en la conservación de la biodiversidad y manejo de la fauna y flora a fin de ayudar a las aves a sobrevivir al número cada vez mayor de depredadores de nidos, lo que a menudo es el resultado de modificaciones del medio ambiente por parte del ser humano. Cabe destacar que si bien las plantas han sido reconocidas durante mucho tiempo como protecciones de los nidos de aves, a menudo se ha incorporado la manipulación de la vegetación en las estrategias de manejo de la fauna para disminuir la depredación de los nidos de las aves, el papel de animales formidables como protectores de nidos de aves ha sido mayormente ignorado por las personas a cargo del manejo de la fauna, y no se ha hecho ningún esfuerzo por usarlos intencionalmente en los programas para disminuir las proporciones de depredación de los nidos de otras aves (Haemig 2001).  Animales formidables como los gavilanes, búhos y halcones representan un potencial recurso sin explotar que podría ser desarrollado y utilizado por los encargados del manejo de la fauna para ayudar a conservar la biodiversidad característica de las aves (Haemig 2001).

Referencias

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Información sobre esta Revisión

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Autor: Dr. Paul D. Haemig (PhD en Ecología Animal) Ecology Online

La mención correcta es:

Haemig PD  2008  Gavilanes, Buhos y Halcones que Protegen Aves que Anidan. ECOLOGIA.INFO #3

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