Ecología del Chara Papán
Nota: Esta revisión en línea es
actualizada y revisada en forma continua, a penas se cuenta con los resultados
de nuevas investigaciones científicas. Por lo tanto, este artículo presenta
información actualizada sobre el tema.
A lo largo de la pendiente atlántica de México y
América Central, pocas aves están más familiarizadas con el habitante promedio
que el chara papán (Psilorhinus morio), también conocido como piapia,
papán, chara parda, papán mexicano, papán moreno, papán oscuro, pea, pepe, shara
y urraca chillona (Schoenhals 1988).1 Siendo bastante notorio en los
pueblos, tierras de cultivo, plantaciones bananeras y en la vegetación junto a
los caminos, el chara papán es característico de hábitats alterados y bosques de
segundo crecimiento en tierras tropicales bajas así como en algunas áreas de la
región montañosa.
Debido a que es llamativo, notorio, grande en
tamaño, y a que sus nidos son más fáciles de encontrar que los de otros pájaros
tropicales, el chara papán es una especie adecuada para analizar cuestiones
generales de ecología y conducta. Por las mismas razones, también es una especie
apropiada para proyectos de estudiantes. Esta revisión resume todo lo que
actualmente se conoce sobre la ecología del chara papán.
Distribución y Abundancia
El chara papán se encuentra en la parte baja del
Valle Río Grande de Texas, al sur de Panamá. Está confinado casi totalmente a la
Pendiente Atlántica de Centro América, sin embargo en algunas partes de Costa
Rica su ámbito también se extiende sobre la Pendiente del Pacífico. (Phillips
1986).
En la mayoría de áreas donde se encuentra, el chara
papán parece ser más abundante hoy en día que en el pasado. La razón de este
incremento es que los grandes bosques tropicales de México y Centro America, que
los chara papán evitan, han sido ampliamente deforestados y reemplazados por
granjas, plantaciones y diversos hábitats de segundo crecimiento en los que
estas aves se desarrollan con fuerza (Skutch 1960).
A medida que la población del chara papán fue
creciendo, nuevas áreas fueron colonizadas, expandiendo así el ámbito de esta
especie. Por ejemplo en Monteverde en la pendiente del Pacífico de Costa Rica,
los charas papán eran desconocidos antes de 1960 (W. Guindon en Williams et al.
1994). Poco después, esta especie colonizó el área y en un lapso de treinta años
se volvió muy abundante (Williams et al. 1994).
En otras partes, el chara papán está extendiendo su
ámbito al sur del centro de Panamá (Lawton 1983). Williams y Lawton (2000)
sugiere que el hábito de vivir en comunidad del chara papán lo ayuda a colonizar
nuevas áreas, ya que “la vida en grupo reduce potencialmente el riesgo de ser
depredados” y “otorga una ventaja en cuanto a la competencia entre especies en
la búsqueda por comida y nuevos lugares donde anidar”.
No obstante, mientras los anteriores ejemplos
demuestran que el chara papán ha expandido de manera exitosa su ámbito en
algunas áreas, este no ha sido siempre el caso. En la parte norte de su ámbito,
es decir, en Texas, el chara papán se ha extinguido en al menos un área en donde
antiguamente habitaba (vea la siguiente sección).
Los charas papán de Texas
En los Estados Unidos, el chara papán sólo se ha
encontrado en la parte baja del Valle Rio Grande de Texas. En este lugar, es “un
residente poco común y muy local a lo largo del Río Grande en el Condado Starr,
entre la Ciudad Río Grande y San Ignacio [Condado de Zapata] (Socieda
Ornitológica de Texas 1995)."
Sin embargo, existe bastante evidencia de que el
chara papán se reproducía antiguamente en otras áreas de la parte baja del Valle
del Río Grande en Texas, específicamente en el Delta del Río Grande. Dos
especimenes chara papán del Condado Cameron, 150 kilómetros al este de su actual
ámbito, han sido encontrados en las colecciones del Museo de Historia Natural de
Delaware (Hubbard y Niles 1975). El primero es un macho no maduro encontrado en
Brownsville el 27 de febrero de 1897; el segundo es una nidada de 6 huevos
encontrados en Brownsville el 25 de abril de 1900. Los huevos fueron extraídos
del nido de un chara papán construido de ramitas en un "pequeño árbol en un gran
bosque cercano al pueblo, a 14 pies del suelo (Hubbard y Niles 1975)." El gran
número de huevos encontrados en este nido sugiere que más de una hembra puso
huevos en él. La oviposición comunitaria del chara papán ha sido documentada por
Lawton y Lawton (1985) en Monteverde, Costa Rica (vea más adelante).
Su voz
Un
motivo por el cual el chara papán es tan notorio es que es chillón y ruidoso.
Los miembros de la bandada se llaman mutuamente a voz en cuello durante todo el
día. También investigan con audacia a los intrusos y emiten llamadas de atención
que alertan a otras especies de aves del peligro. Skutch (1960) escribe:
|
"" Los charas papán son aves inquietas y activas. Sus llamados se escuchan
en la mañana casi antes que el ojo humano pueda detectar el término de la
noche, excepto quizás por el tenue brillo del cielo en el este. A medio
día cuando el sol es más intenso, y cuando otras aves de tierras bajas
están descansando en silencio y bajo las sombras, ellos parecen salir de
su camino para protestar por el paso de los hombres por sus sitios
predilectos. Estas aves se encuentran entre las últimas aves diurnas que
se acomodan para pasar dormir en la tarde.
"Buscan
alimentos usualmente en bandadas pequeñas y separadas de seis a diez
individuos, y es difícil eludir tantos ojos agudos y dejar de observar
estas aves. Uno del grupo se asegurará de espiarlo y su persistente chaa
chaa envía a toda la bandada gritos de alarma y protesta. Yo personalmente
he tenido algunas veces esta molesta experiencia, estando sentado en
silencio cerca de mi persiana ante el nido de un par de aves de otra
especie totalmente ajenas a mi presencia, de tener un chara papán posado
en algún lugar sobre mi cabeza, chirriando persistentemente con tonos
estridentes. Algunas veces esta acción hizo levantar la sospecha de las
aves que estaba observando, mientras que yo sentía el deseo de salir de mi
escondite y lanzarle algo al alarmista desconsiderado. No siempre podía
decidir si fueron sus incansables ojos los que descubrieron los míos a
través de la mirilla, o si fue la persiana por si misma la causa de sus
regaños. Los coleccionistas de aves [que trabajan en los museos] se tornan
más elocuentes cuando describen la molestia que el chara papán les causa,
ya que esta ave se encuentra siempre deseosa de detectar su acercamiento y
comunicárselo a todo el mundo plumífero.
"Cuando
caminaba a través de bosquecillos de bananos, con frecuencia me encontraba
charas papán. Estos volaban lejos lanzando grandes quejidos o uno de ellos
se quedaba en el pecíolo de la hoja de un banano, observando cómo me
acercaba mientras se inclinaba impaciente primero a la derecha y luego a
la izquierda. Con cada movimiento hacia delante de su cuerpo, emitía un
chirrido ruidoso con la mayor vehemencia y con tal rapidez que sus fuertes
chaa parecían tropezarse unos con otros en su tráquea, asfixiándolo. Los
chirridos eran salpicados por una nota que recordaba de algún modo al
sonido hecho por un corcho siendo extraído de un frasco. En realidad, me
acerque más de lo que el chara papán consideraba seguro, por lo que éste
tomó vuelo y en un momento se escondió en el enorme follaje."2
|
El
sonido que Skutch dice le recuerda a la extracción de un corcho de su frasco es
conocido por algunos autores como “hipo”, sin embargo, este nombre no es del
todo correcto. De acuerdo con Sutton y Gilbert (1942), el “hipo” recuerda las
sílabas “puck o huck” y es repentino y vibrante. No es producido por la siringe
del chara papán sino por su bolsa furcular, una estructura única parecida a un
buche conectado al saco de aire interclavicular del ave (Sutton y Gilbert 1942).
Esta bolsa se localiza en el pecho del chara papán pero usualmente no es visible
y está escondida por la garganta y las plumas del pecho (Sutton y Gilbert 1942).
El chara papán es la única especie de la familia de aves Corvidae que posee una
bolsa furcular y ambos sexos, así como los pichones, la tienen (Sutton y Gilbert
1942).
Ruidos de Anidación
Los charas papán son diferentes a la mayoría de aves de tierras tropicales ya
que son “notorios y ruidosos para reproducirse” (Lawton y Lawton 1980). Durante
la construcción del nido y la incubación, los charas papán pasan largos periodos
gimiendo fuerte desde sus nidos. Estos llamados ruidosos hacen más fácil que los
investigadores encuentren los nidos del chara papán. Skutch (1960) escribe:
|
"En la
Plantación 'Alsacia' en el Valle Motagua [Guatemala], en abril y
principios de mayo cuando la temporada de incubación del chara papán se
encontraba en su punto más alto, escuche sus peculiares y fuertes gritos
que surgían de concurridas laderas y tierras con enredaderas, en donde
unos cuantos árboles sostenían los nidos. Siguiendo estos sonidos, fue
fácil localizarlos; existen pocas aves cuyos nidos se encuentran más
fácilmente que los del chara papán. Las hembras se diferencian por sus
sonidos, algunos son extremadamente vociferantes, otros son
comparativamente silenciosos. Conté los llamados de una hembra
inusualmente clamorosa que estaba incubando en un gran árbol al lado de un
arroyo. En dos minutos ella llamó desde el nido treinta veces y cuando
estaba hambrienta continuó al mismo ritmo por varios minutos hasta que al
fin su negligente pareja llegó para darle alimentos y hacer guardia
mientras ella cazaba más"2
|
Estos fuertes llamados desde el nido empiezan incluso antes de la incubación, lo
que permite a los investigadores ubicar el nido mientras lo están construyendo.
Skutch (1960) escribe:
|
"Con el
chara papán, la construcción de nidos, como la mayoría de sus actividades,
es ruidosa. Tan pronto como ha sido seleccionado el lugar o al menos a
penas se ha puesto la primera rama, las aves se sientan en él y profieren
continuamente fuertes y lastimeros gritos que se escuchan a grandes
distancias. Este chillido fuerte y triste, muy diferente de los llamados
normales del chara papán, es emitido casi exclusivamente por aves que
están anidando y por polluelos que suplican por alimentos. Siguiendo estos
llamados hasta su fuente, he entrado todos los nidos cuya construcción he
observado. Macho y hembra trabajando unidos, como es usual en el Corvidae.
En algunas parejas, se comparte el trabajo de forma casi equitativa,
mientras que en otras la hembra parece realizar la mayor parte de la
tarea. Después de añadir una rama a la creciente pila y darle la forma
necesaria con mucha agilidad, ella permanece sentada en la incipiente
estructura, emitiendo sus llamados lastimeros, hasta que el macho se
acerca con su contribución. Luego, ella le deja su espacio a él, y sale
quizás en busca de otra rama, mientras que él deposita la suya y se sienta
en el nido para darle forma, con frecuencia emitiendo chillidos, pero
usualmente no se sienta tanto tiempo ni grita tan fuerte como su pareja.
Sin embargo, algunas veces, ambos miembros de esta pareja pueden trabajar
en completa ausencia del otro"2
|
Crianza Cooperativa y Oviposición Comunitaria
Los charas papán viven en grupos. Durante la temporada de reproducción, estos
grupos están compuestos de 3 a 27 individuos (Lawton y Lawton 1985; Williams et
al. 1994). Cada grupo está conformado por miembros reproductores y no
reproductores que defienden un territorio común. Los miembros no reproductores
ayudan a los reproductores a “construir los nidos, alimentar a las hembras en
reproducción, a las crías a los y polluelos, y a defender al nido de los
depredadores (Williams y Lawton 2000)." Hasta ahora, ningún ornitólogo ha
observado una pareja de charas papán sola anidando sin la ayuda de otros
individuos no reproductores. (Williams 2004).
Este tipo de sistema reproductivo, en el que los miembros no reproductores de un
grupo ayudan a criar a los polluelos que no son suyos se denomina “crianza
cooperativa”. Los miembros no reproductores que ayudan a los especimenes que
están criando a sus polluelos son denominados “ayudantes”.
Es usual que los charas papán jóvenes trabajen como “ayudantes” por muchos años
antes que ellos mismos se reproduzcan (Williams y Lawton 2000). Estos charas
papán jóvenes se benefician de la ayuda que brindan puesto que eso les da
experiencia y “aprenden cómo construir nidos y cuidar de los jóvenes” (Williams
y Lawton 2000)."
Por ejemplo, Lawton y Guindon (1981) descubrieron que los jóvenes charas papán
ayudantes mostraron mejorías en el cuidado de los polluelos durante un solo
periodo de anidación. Con los años, cuando maduren y se reproduzcan, estos
charas papán tendrán mejor capacidad de hacer esto debido a la experiencia
obtenida como “ayudantes” durante los años anteriores. Los individuos más viejos
y experimentados mejoran el éxito en la crianza de las bandadas ya que atienden
con más eficiencia los nidos (Lawton y Guindon 1981). La cantidad de miembros en
una bandada de 4 años o más es un mejor indicador del éxito en la crianza que el
número de miembros en la bandada (Lawton y Guindon 1981). En Monteverde, Costa
Rica, los grupos de charas papán usualmente "constan de dos a cinco hembras y de
dos a nueve machos de más de 2 años de edad (Williams 2004)."
En Monteverde, los charas papán jóvenes "permanecen en su territorio natal hasta
que cumplen su primer año y la mayoría (90%) se queda allí hasta el segundo año
(Williams 2004)." Luego del segundo año, el 84% de las hembras continua viviendo
en su territorio natal, sin embargo, casi la mitad de los machos se dispersa
para encontrar nuevos grupos con quien vivir. (Williams 2000).
En Monteverde, los investigadores encontraron una gran diversidad en los grupos
de charas papán con respecto a la reproducción y crianza. Algunos grupos tienen
sólo una hembra reproductora y por lo tanto sólo un nido; otros grupos tienen
dos a tres hembras reproductoras, cada una con su propio nido, mientras que
otros grupos tienen dos o más hembras que ponen huevos en un solo nido (Williams
y Lawton 2000). El último caso es conocido como “oviposición comunitaria”.
Aunque es poco común entre otras aves, la reproducción y crianza comunitaria es
común en otras aves del neotrópico. Quizás las más conocidas son las tres
especies de garrapateros (Crotophaga spp.).
Selección del Lugar de Anidación
Los charas papán construyen sus nidos en árboles.
Skutch (1960) describe el árbol donde anidan de la siguiente manera: "Un árbol
de moderada altura erguido solo en una pradera o por encima de arbustos y
enredaderas de crecimiento secundario reciente es el más favorable. El nido está
casi siempre apoyado en pequeñas ramas al final de una larga y delgada rama….de
25 a 50 pies sobre el suelo.2"
En Monteverde, Costa Rica, Lawton y Lawton (1980) estudiaron los árboles
seleccionados por los charas papán para hacer sus nidos. Encontraron que los
árboles seleccionados maximizaban la protección contra dos peligros: (1) los
depredadores que saquean los nidos para comerse los huevos y a los polluelos, y
(2) malos vientos que botan los nidos de los árboles. Como Skutch (1960), los
Lawtons encontraron que los charas papán usualmente anidaban en árboles aislados
en lugar de en árboles que crecen en áreas forestadas o en barreras naturales
contra el viento. Debido a que los pocos nidos construidos en árboles con copas
que tocaban otros árboles eran destruidos por los depredadores nocturnos,
mientras que la mayoría de los nidos ubicados en árboles aislados no eran
destruidos por los depredadores, los Lawtons creían que los charas papán
anidaban en árboles aislados para obtener mayor protección contra los
depredadores arbóreos nocturnos.
Una desventaja para la anidación en árboles aislados es, sin embargo, que estos
están frecuentemente expuestos a vientos más fuertes que los árboles que creen
en un bosque o en barreras naturales contra el viento. Afortunadamente, la
topografía de Monteverde es variada, de modo que algunos árboles aislados están
protegidos de los vientos fuertes por cadenas de montañas o colinas. En
consecuencia, los Lawtons encontraron que los charas papán de Monteverde
construían la mayoría de sus nidos en "árboles aislados que estaban más
protegidos del viento que una muestra aleatoria de árboles aislados”
Hábitos Alimenticios y Dispersión de Semillas
Como la mayoría de otros miembros de la familia de Cuervos (Corvidae), el chara
papán es omnívoro. Sin embargo, la mayor parte de su dieta adulta está
conformada por frutos salvajes de los cuales come muchas especies (Skutch 1960;
Cant 1979; Wheelwright et al. 1984; Bronstein y Hoffmann 1987).
Como otras aves de gran cuerpo que se alimentan de frutas, como las pavas
(Penelope spp.), chachalacas (Ortalis spp.), quetzales (Pharomachrus spp.)
campaneros (Procnias spp.), gallitos de las rocas (Rupicola spp.) y los tucánes
(Ramphastidae spp.), el chara papán es un ave importante para dispersar las
semillas en grandes distancias. Por ejemplo, en el bosque tropical bajo de la
Sierra de los Tuxtlas, México, Coates-Estrada y Estrada (1988) estudiaron el
papel que las aves frugívoras (incluyendo el chara papán) desempeñan en la
dispersión de las semillas del Cymbopetalum bailloni, un árbol de tamaño mediano
(hasta 20 metros de altura) con ariles ricos en aceite. Aunque otras 23 especies
de aves también consumen las frutas de este árbol, el chara papán fue el más
importante en la dispersión de sus semillas en grandes distancias, representando
el 46% de todas las semillas del Cymbopetalum bailloni dispersadas a más de 30
metros lejos del árbol original. En contraste, la siguiente especie más
importante en la dispersión a grandes distancias de las semillas del
Cymbopetalum bailloni, el tucán piquiverde (Ramphastos sulfuratus), representó
sólo el 16%. La dispersión de semillas se realizó por regurgitación y no por
defecación.
Asociación con las hormigas cazadoras
En un bosque tropical de árboles caducifolios de segundo crecimiento a lo largo
del Río Sabinas al sur de Tamaulipas, México, Haemig (1989) encontró que los
charas papán se asociaban con enjambres de hormigas cazadoras (Eciton burchelli).
El observó seis charas papán, dos tordos cantores (Dives dives) y un
trepatroncos arañero (Xiphorynchus flavigaster) que seguían a un pequeño grupo
de hormigas guerreras durante más de 2 horas a medida que éste se movía
lentamente a través del bosque. Durante este tiempo, los charas papán, tordos
cantores y trepatroncos arañero se alimentaron de varios artrópodos y otros
pequeños animales que volaban para escapar del avance de las hormigas.
Cambios en el Forrajeo
En Tamaulipas y San Luis Potosí, México, la altura promedio a la cual los charas
papán buscan alimentos en árboles disminuye a medida que llega la mañana y el
sol se ubica más alto en el cielo (Morrison y Slack 1977). Las posibles razones
para esta disminución en la altura de forrajeo incluyen: 1) las aves se ven
forzadas a bajar a áreas cubiertas debajo de la copa de los árboles para evitar
el estrés termal del ardiente sol, 2) los pequeños animales devorados por las
aves se mueven a alturas más bajas en los árboles a medida que el día avanza y
las aves los persiguen, y 3) las aves simplemente están cambiando de preferencia
a zonas de forrajeo después de congregarse inicialmente en las copas de los
árboles (Morrison y Slack 1977).
Enemigos
En el Parque Nacional Tikal, Guatemala, Thorstrom (2000) encontró que el
halcón
montés collarejo (Micrastur semitorquatus) caza al chara papán.
Sistemática y Nomenclatura
Las urracas copetonas (Calocitta formosa y Calocitta colliei) son consideradas
las hermanas del chara papán y son sus parientes filogéneticos más cercanos
(Saunders y Edwards 2000). Debido a que las urracas copetonas habitan en la
Pendiente del Pacífico de America Central y los charas papán en la Pendiente del
Atlántico, las dos aves tienen ámbitos generalmente separados y se reemplazan
mutuamente en términos geográficos. Sin embargo, en algunas áreas, los charas
papán y las urracas copetonas entran en contacto e interactúan. Por ejemplo, en
Costa Rica, donde el ámbito del chara papán se extiende hasta la Pendiente del
Pacífico, las urracas copetonas (Calocitta formosa) son vistas algunas veces
congregadas con los charas papán (Lawton 1983), y, en Chiapas, México, se ha
encontrado un híbrido de las dos especies (Pitelka et al. 1956).
Algunos taxonomistas han ubicado al chara papán dentro del género Cyanocorax en
lugar del Psilorhinus. Sin embargo, la evidencia del DNA mencionada sugiere que
el chara papán se encuentra dentro del clado Cyanocorax y cercano a su grupo
hermano las urracas copetonas. Saunders y Edwards (2000) escriben, "el caso del
Psilorhinus representa un buen ejemplo de la posible parafilia de géneros
erigida sobre bases morfológicas y en ausencia del árbol de la vida de la
taxonomía alfa tradicional, que asume naturalmente cada género nombrado (sensu
lato) como monofilético”.
Notas a pie
1. Muchos de estos nombres, tales como pea, piapia, y papán, parecen ser
onomatopéyicos, es decir. Imitaciones de vocalizaciones hechas por el chara
papán.
2. Cuatro párrafos citados por Skutch (1960) fueron insertados en este documento
con el permiso de la Sociedad Ornitológica Cooper, EEUU.
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Información
sobre esta revisión
Esta revisión también esta disponible en
el siguiente idioma:
inglés
Autor: Dr. Paul D. Haemig (PhD en
Ecología Animal)
Fotografía: Chara papán, Monteverde,
Costa Rica por Jim Scarff (USA).
La cita adecuada es:
Haemig PD 2005 Ecología del chara papán. ECOLOGIA.INFO #21
Si
usted conoce cualquier publicación científica importante que se haya omitido
en esta revisión, o tiene sugerencias para mejorarla, sírvase comunicarse con al
autor en su dirección de correo electrónico:
haemig@ecology.info
El autor agradece al Dr. John H. Rappole por sus concejos durante la preparación
de esta revisión.
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